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Lira Merlo

Escritor Nicaragüense Escritor Cristiano Los libros son mi pasión

Bajo la lluvia

- No lo hagas – me dijo – creerán que estás loco.
- ¿A qué te refieres? – pregunté observándola a los ojos
- A eso – contestó refiriéndose a mi rostro.
El agua caía bañando su cabello negro el cual se escurría sobre sus hombros.
- Aun no te entiendo – frunciendo mi ceja en señal de confusión.
- Lo sigues haciendo, la gente te observa desde sus ventanas, esa señora ya está dudando de tu cordura.
- Ah, ¿te refieres a ir hablando contigo? Tranquila, por eso llevo los audífonos puestos, creerán que hablo por teléfono.
- No, no es eso, es a lo demás.
La lluvia se hacía más intensa, haciendo que una canaleta del techo por donde pasábamos arrojara un chorro fuerte de agua como si una ducha se tratara, no resistí la tentación y me abalance bajo él, bañándome por completo de aquella agua fría y agradable.
Lilith me observó unos pasos atrás cruzando sus brazos y agitando su pie impaciente y molesta.
- Listo Lucho, no me acuses a mí si luego la gente de Chinandega comience a señalarte por las calles o llamen al manicomio.
- Vamos Lilith, sigo sin entenderte.
- ¿Te das cuenta que estas completamente mojado?
- Si…
- ¿Y que está lloviendo a cantaros?
- Aja… estamos en invierno, es normal.
- Ok, y lo estas disfrutando.
- Claro
- A eso me refiero.
Lilith se recostó en la pared mientras yo seguía bajo el chorro de agua que cual cascada caía sobre mí diluyendo mi estrés.
- Lucho, la gente normal huye de la lluvia, se compra paraguas, esperan en un bajarte a que pase, o sencillamente no sale. La gente normal no disfruta mojarse, cuando eso sucede maldicen la lluvia, las nubes y al “estúpido clima” se encolerizan incluso con Dios acusándoles por el frio que sienten. Mientras tú te bañas como si fueras un niño, arruinando tus zapatillas, tu ropa y tu peinado, y lo peor sonríes, ¡Estas sonriendo!
- Claro Lilith, ¿Por qué tendría que rechazar este maravilloso regalo? La oportunidad de ser niño de nuevo, andar por ahí mojado sin que nadie te diga que luego te vas a enfermar, ¡dejar que el espíritu juvenil salga!
- ¡Ay Luchito!
- Vamos Lilith, mejor ven acá que aquí hay espacio. Que la gente crea que estoy loco, de todas formas las mejores personas lo estamos. Además que mayor locura puede haber que la de aquel hombre que disfruta vivir con aquella que le puede hacer morir.
Lilith sonrió maléficamente y se acercó a brincar bajo la lluvia, siguiendo por las calles en búsqueda de un mejor chorro de agua que nos quitara el estrés de sabernos vivos.

El interminable mar de mis pensamientos, mis angustias diarias, mis alegrías fugaces, mi vida entera clasificada en tiempos y personas. Eso encontraras en esta pagina, el mundo de un poeta moderno, que nadie lee su silencio y todos escuchan su soledad.

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Lira Merlo
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